Querida familia blanquinegra:
Hoy me cuesta más que nunca escribir estas líneas. Lo hago con el corazón encogido, lleno
de gratitud, de recuerdos y de emoción.
Después de una profunda reflexión, he tomado la decisión de dar un paso al lado y dejar la
presidencia del Club Deportivo Badajoz.
No ha sido una decisión fácil. Este club se ha convertido en una parte esencial de mi vida:
una pasión que me ha acompañado en cada amanecer, en cada fin de semana, en cada
alegría y también en cada desvelo.
He tenido el privilegio de vivir desde dentro lo que significa el Badajoz: una historia que late
en su gente, una emoción que se contagia y una fuerza que une.
Durante los últimos meses he emprendido un nuevo proyecto empresarial, mi family office,
que marca una nueva etapa personal y profesional. Este proyecto exige toda mi dedicación
y concentración, y siento que ha llegado el momento de volcar en él toda mi energía. Es una
decisión meditada, tomada desde la responsabilidad, el compromiso y el cariño hacia este
club.
No me voy porque quiera alejarme, sino porque necesito centrarme en este nuevo camino
y seguir creciendo.
Este año siento que es la temporada del ascenso. Lo creo con el corazón y con la razón. Me
duele no poder vivir desde la presidencia ese momento. Me habría encantado ser la primera
presidenta de Extremadura en lograrlo, pero me voy con la tranquilidad de saber que está
más cerca que nunca.
Dejo el club en las mejores manos: con un equipo humano y profesional que lo ama, lo
respeta y lo defenderá con la misma pasión con la que yo lo he hecho. Me voy serena,
confiada y orgullosa del camino recorrido.
Quiero dar las gracias, de todo corazón:
- A nuestra afición, por su aliento incansable, por su fe y por su voz que nunca se
apaga. Vosotros sois y seréis siempre el alma del Badajoz. - A los jugadores, entrenadores y cuerpo técnico, por su entrega absoluta, por su
compromiso y por darlo todo, cada día, dentro y fuera del campo. Gracias por creer,
por luchar incluso cuando el viento sopla en contra, por convertir cada
entrenamiento en una lección de humildad y cada partido en una muestra de amor
por el escudo. - A mis compañeros y compañeras de directiva, por su apoyo, su trabajo y su
compañerismo incondicional. - A la ciudad de Badajoz, que me ha acogido con cariño y me ha enseñado que este
club es mucho más que fútbol: es identidad, orgullo y sentimiento compartido.
Quiero hacer también un agradecimiento especial a quienes han sido mis compañeros más
cercanos en este viaje:
A mi querido vicepresidente, compañero incansable de kilómetros entre Madrid y Badajoz,
por su lealtad, su entrega y por estar siempre al pie del cañón, compartiendo esfuerzo,
ilusión y compromiso.
Y mi querido director general y secretario del Consejo, por su temple, su trabajo discreto y
su permanente sonrisa incluso en los momentos más difíciles. Su actitud, siempre positiva
y generosa, ha sido un ejemplo de lo que significa amar verdaderamente a este club.
Cada día ha sido un aprendizaje, una emoción y un privilegio. He llorado, he reído, he
sufrido y he soñado junto a todos vosotros.
Y aunque hoy me despida de la presidencia, nunca me despediré de este sentimiento.
Seguiré siendo blanquinegra. Seguiré animando desde la grada, vibrando con cada jugada,
soñando con cada victoria y recordando, con una sonrisa, todo lo que hemos compartido.
Gracias por dejarme caminar a vuestro lado. Gracias por permitirme sentir tan de cerca lo
que significa pertenecer a esta familia.
El Badajoz me ha dejado una huella imborrable, y esa huella la llevaré conmigo siempre.
Estoy convencida de que muy pronto celebraremos juntos el tan ansiado ascenso, el que
tanto hemos soñado y el que tanto merece esta afición. Lo viviré como una más, con el
mismo orgullo y la misma emoción de siempre.
¡Aúpa Badajoz!
Con todo mi cariño,
María Bernabé Rubio